Perfiles de frente

Por: Lupe Montaño

Julio 30, 2010

Arizona, Ley SB-1070

"Puente sobre aguas turbulentas"

Canta: LUPE MONTAÑO


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Perfiles de Frente

Por: Lupe Montaño

Abril 30, 2010

   

Bienvenidos a Arizona, descubra la belleza y diversidad del Estado del Gran Cañón.

La mayoría de nosotros tenemos un ser querido que vive en Estados Unidos, tal vez en Arizona, quizá de forma ilegal; por eso cuando la semana pasada la gobernadora de ese Estado, Jan Brewer convirtió con su firma el proyecto S.B. 1070 en ley, imaginé a esos seres, los míos y los que no lo son, agazapados en sus hogares y centros de trabajo, incrédulos ante sus televisores, espectadores de la nueva catástrofe, esta vez social e igual que las ecológicas, devastadora.

Hay quienes saben aprovechar muy bien la nefasta combinación de una situación socialmente difícil como la que se vive en ambos lados de la frontera y una coyuntura electoral, es el caso de Arizona; la gobernadora Brewer tiene que demostrar a los republicanos ultraconservadores, que ella también puede serlo “como la que más”, para ganar las primarias de su partido con miras a su reelección.

Despotricar contra quienes hacen y aprueban las leyes puede resultarme liberador, ignorando mi propia responsabilidad en el asunto, pero en realidad estos políticos como representantes de una sociedad, son el reflejo más fiel de ella y difícilmente tomarían acciones que causaran descontento, los electores de Arizona, blancos, morenos y negros, en su mayoría, aprueban estas medidas por la sencilla razón que según ellos les convienen porque les han vendido la idea de que su seguridad y confort se ven amenazados y ante esto, TODOS (o casi todos) mi estimado lector, reaccionamos de la misma manera.

Por eso en 2004 Estados Unidos votó a George Bush, porque era el “más malo” y aseguraba mejor sus intereses; por eso las imágenes de una escuela repleta de niños que hacen estallar las tropas norteamericanas en oriente medio me causan menos estupor que las de un solo soldado estadounidense muerto en batalla; por eso cuando hablo de injusticias en la frontera, me enfoco en la norte, porque en la sur suceden cosas que me valen “madre”; por eso me “preocupan” los ancianos que piden la moneda en la “cola” para ir a Douglas, en realidad, no me molesta que existan, sino que se me pongan enfrente donde yo pueda verlos y me recuerden con su presencia que siguen ahí y que si alguien me hiciera el favor de colocarlos fuera de mi vista, dejaría de “preocuparme” por ellos. Por eso mis líderes políticos y religiosos son corruptos, porque la sociedad también lo es y porque yo lo soy como parte de ella, pero critico sus corruptelas porque la diosa fortuna no me puso cerca del pastel del que ellos se sirven, pero en el minúsculo entorno donde me desenvuelvo, hasta donde mis influencias alcanzan, soy corrupto y dictatorial en pequeña escala.

Pongamos la situación de Arizona en nuestro Estado, Sonora, coloquemos en lugar de los indocumentados de allá a indocumentados centroamericanos aquí; nuestros políticos no actuarían en forma menos inhumana que aquellos y, difícilmente como sociedad, usted y yo actuaríamos en forma diferente de los arizonenses, me atrevo a dudar si no seríamos peores aún, entonces, ¿De qué me asusto, por qué tanto aspaviento y me aprovecho de la sangre fría de los “gabachos” para repetirme a mí mismo que estoy “aterrado” por la maldad de los vecinos mientras que yo soy tan “buena gente”?

Dejémonos de frases hechas y de servir de “coro” a nuestros gobernantes inútiles con sus “rechazos” y “repudios”; tarde, como siempre, después de “estudiar” detenidamente la forma menos ridícula de reaccionar, se han puesto a repetir los mismos lugares comunes, con escuchar a uno, ya escuchamos a todos.

Lo que debería ser considerado como una agresión al mundo, se ha manejado en los medios internacionales como una afrenta a Hispanoamérica, más concretamente a México, si no, dígame usted estimado lector, ¿Dónde están las voces de las comunidades europeas y asiáticas que también aportan su cuota de indocumentados a ese país?; por ejemplo ¿Por qué no escuchamos a los franceses rechazando esta ley?, ¿Y los alemanes parientes de la gobernadora, o usted cree que no hay alemanes “mojados” en Estados Unidos?; y mire que supuestamente deberían tardar más en “secarse” porque mientras que nosotros nadamos un río, aquellos se las ven con un señor océano.

El objetivo de esta ley es “Hacer del hostigamiento una política oficial, mediante la fuerza pública, desanimando el ingreso y la presencia ilegal de extranjeros”; es parte de la glosa, no vaya usted a pensar que son conclusiones del que esto escribe; los ciudadanos comunes tendrán la obligación de denunciar a compañías sospechosas de contratar indocumentados; oficiales policiacos y de inmigración podrán arrestar por "mera sospecha", siempre y cuando dicha "sospecha" sea “razonable”; transportar en su vehículo o albergar en su domicilio a un indocumentado lo convertirá a usted en criminal, así se trate de su padre, madre, hijo, etc.; usted, como ciudadano común está en la obligación de denunciar y aún demandar a persona, compañía, gobierno local o estatal, si “sospecha” que las leyes de inmigración no están aplicadas con la severidad suficiente.

Todo lo anterior no es nuevo, se ha venido practicando en forma más o menos solapada a través de los años, no vaya usted a pensar que a partir de hoy comenzarán a hostigar al indocumentado o a quien lo parezca; desde siempre las autoridades de inmigración han actuado en base a “sospechas”, la diferencia es que ahora se convierte en obligación y podrán declararlo abiertamente; siempre ha sido considerado como felonía el hecho de transportar o dar albergue a indocumentados, la diferencia que ahora esto lo convierte a usted en criminal; siempre han existido “ojetes” que han servido de “soplones” a la “migra”, incluso de nuestra propia raza, haga usted memoria y de seguro que recordará a alguno, la diferencia es que ahora “poner el dedo” se convierte también en una obligación, “Qué sacrificio para los ojetes”, como diría “la Chú”.

Si usted no ha vomitado todavía, permítame decirle que si por desgracia llega a ser testigo, o peor aún, víctima de un crimen, el peor que se le ocurra, tendrá que pensarlo dos veces antes de clamar por justicia, so pena de resultar más criminal usted que su victimario.

Una ley que apela al criterio de las personas suele tornarse consecuente o abusiva en su práctica, de ahí que la frase “sospecha razonable” cuando forma parte del enunciado de una ley que criminaliza a sus infractores, provoque la sospecha “más que razonable” de que a alguien le puede ir muy bien, mientras que a otro le puede ir “de la patada” al infringir la misma ley porque, lo que a mí me parece razonable, a usted mi estimado lector, bien puede parecerle la peor de las sinrazones.

¿Qué actitudes o características en un ser humano pueden llevarme a “sospechar” que es un indocumentado?, ¿Qué clase de ropa debe llevar, qué marca de zapatos, cómo debe hablar el inglés o, debe hablar el inglés?; si se muestra de buen humor ¿no será porque lejos de ser un indocumentado es ciudadano norteamericano? ó si está enojado, ¿no será porque le negaron la visa láser?; esta pregunta se le formuló a la gobernadora Brewer: ¿Cómo luce, a su juicio, un indocumentado?, respondió que no lo sabía.

Esta ley, que debe tener saltando de gusto a los neo-nazis y miembros del Ku Klux Klan, convierte a Arizona en el paraíso del odio y la intolerancia racial y aunque ataca directamente al indocumentado, latino principalmente, involucra a todos, residentes legales y ciudadanos, convirtiendo a una sociedad completa en colaboradores o “agentes del odio” sin goce de sueldo de los sistemas de justicia e inmigración de los Estados Unidos, en el mejor de los casos, cuando no en delatores o vulgares “soplones” al más puro estilo de los regímenes totalitarios y represivos que tanto repudia el llamado “país de la libertad”, desde el momento que obliga a delatar a la propia madre “perdón jefita pero la ley es primero”, o pedir los documentos migratorios a quienes invites a tu casa o transportes en tu automóvil (y delatarlos si no los tienen), de no proceder así, prepárate residente de Arizona a amanecer un día convertido en “contrabandista de seres humanos”, como tipifica esta ley el hecho de tener el mínimo contacto con un indocumentado.

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Perfiles de Frente

Por: Lupe Montaño

Abril 16, 2010

 

PACTO ENTRE CABALLEROS...
La reciente visita de la Secretaria de Estado norteamericana a nuestro país, Hillary Clinton, acompañada de la plana mayor de los departamentos de Defensa y Seguridad, cambia las reglas del juego de la Iniciativa Mérida a pocos meses de su vencimiento, suceso al que el crimen organizado ya envió acuse de recibo al Gobierno Mexicano, por medio del encuentro Scherer-Zambada, en un punto no revelado de la selva mexicana.
Una década es lo que el gobierno de Estados Unidos considera suficiente para desmantelar a los cárteles del narcotráfico mexicanos, siempre y cuando se permita "una mayor intervención del Pentágono en México".
Lo anterior, es resultado de un informe que el Servicio de Investigaciones del Congreso de Estados Unidos dió a conocer en días pasados, alarmados como están nuestros vecinos de los avances del crimen organizado "que lejos de disminuír se ha extendido a todos los estados del país", dice el documento, "y puede envolver también a la frontera sur estadounidense"; el informe no dice cómo harán ellos para satisfacer su constante (y también en aumento) demanda de droga.
Según este análisis, lo anterior se hace necesario, toda vez que el Gobierno Mexicano ha fracasado en esta guerra contra la delincuencia organizada, "pero existe otro problema", señalan, "aún con todo el respaldo del Departamento de Defensa norteamericano, puede sobrevenir otro fracaso porque todos los órdenes de gobierno en México están contaminados por la corrupción...".
Por eso, aunque "El Mayo" Zambada no lo dijo, lo dijo: el crimen organizado quiere "pactar" con el Gobierno Mexicano y establecer un nuevo orden de cosas, o volver al viejo sistema de tolerancia si nos basamos en las palabras del Secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont, quien declaró que el Estado Mexicano cambió radicalmente, que ha dejado de ser consecuente con los narcotraficantes y que ahora les "da la cara", aceptación tácita de una añeja complicidad que los narcotraficantes seguramente echan de menos.
Ismael "El Mayo" Zambada principal estratega del Cártel de Sinaloa y amigo-socio de Joaquín Guzmán Loera "El Chapo", no salió de su "madriguera" ni contactó a Julio Scherer García, periodista fundador de la Revista Proceso, solo para pasar una agradable tertulia, emitir unas cuantas opiniones y tomarse la foto juntos; tuvo que haber un mensaje de por medio, un pacto entre caballeros; y muy fácil saber a quienes estaba dirigido ese mensaje, a los gobiernos de México y Estados Unidos; ¿Porqué don Julio, porqué Proceso?, se preguntará usted; lógico, ellos sí se atreverán a publicar las palabras de un personaje como Zambada, ¿quién más...?;
Seguramente no es la primera vez que el Gobierno Mexicano y el crimen organizado se envían mensajes, lógico es pensar que "mensajeros" y "sistemas de mensajería" deben sobrar en ambos bandos, sobre todo cuando la discreción es elemento importante de cualquier intercambio de información; entonces ¿Porqué este novedoso método de "invitar" a un periodista hostil con el actual sistema que además dirige una revista de prestigio y circulación nacional?, hacer tanto ruido e involucrarnos prácticamente a todos en la transmisión de este "mensaje", puede ser todo, menos casual.
Cuando analicé detenidamente la foto de la portada de Proceso del pasado 4 de abril, la pregunta que asaltó mi mente fue ¿Qué demonios pasa aquí...?. Ante mí estaba un respetable comunicador, dueño de ese "algo" que no se compra ni se transmite y que se llama credibilidad, sonriendo desde la dignidad de su tercera edad, ganador de todos los premios y de regreso ya en todo lo que al quehacer periodístico se refiere y a uno de los capos más buscados por el Ejército Mexicano, y ahora encontrado, pero por quien él eligió dejarse encontrar; la mirada altiva, desafiante, al pasar su brazo sobre la espalda del comunicador, abraza más que al hombre, a los medios de comunicación mexicanos a los que tal vez imagina, en cierta forma, propios; algo así como la parodia del arribo del crimen organizado a la "legalidad" del país, o el descenso del país al incorporar al crimen organizado a su diario vivir; que, como buen "reality show" confunde la ficción con la realidad en un nuevo "big brother" que seguramente nos mantendrá interesados (y distraídos) en el futuro inmediato.
Con cuarenta años en el narcotráfico, desde los años setentas y quien sabe si aún antes, Zambada debe conocer los vericuetos de la política mexicana como los del monte que hoy lo protege; para él, sobreviviente a ocho sexenios de gobierno, los que están ahora en el poder deben ser solo "chavales" envalentonados que pretenden introducir nuevas reglas a un juego que ya domina a la perfección y del que se supone a sí mismo "dueño de la pelota".
Gran estratega y con un poder de infiltración y corrupción que magnifica el dinero, "los conoce a todos", los que están y los que ya se fueron (pero que siguen por ahí en muchos de los casos), fácil es imaginar la alarma que se les encendió a políticos, empresarios, funcionarios públicos, miembros del clero; pertenecientes a la especie "cola larga" que deben andar enrollando para que nadie se las vaya a pisar ahora que al narco se le ocurrió la "brillante idea" de comunicarse con ellos a través de la prensa.
El capo propone sin proponer, como diciendo "todos somos bomberos, dejemos de pisarnos las mangueras"; lo adivino confiado al deducir: "los que están en el asunto entenderán". No se muestra arrogante, por el contrario, muestra su vulnerabilidad, su "lado flaco", más que miedo, "Siento pánico de que me encierren", dijo; la antítesis del héroe del clásico corrido "narco" que "no le teme a nada".
La palabra "pánico" aquí, adquiere fundamental importancia, "cuidado, parece decir, estoy ‘paniqueado' y mi comportamiento puede tornarse impredecible", además, ese segundo encuentro que promete, que al parecer si será una auténtica "entrevista", suena más a amenaza que a plan, imaginen la escena, señores políticos mexicanos, a don Julio a rienda suelta preguntando y a Zambada sintiéndose acorralado y contestando.

 

Segunda parte:

 

Scherer García declaró que si el demonio le ofrece una entrevista, iría al mismo infierno a entrevistarlo y, aunque no lo dijo, seguramente aparecería en otra portada de su revista dejándose abrazar por él, afrontando una vez más, el riesgo de "quemarse".
El encuentro Scherer-Zambada revela, por si alguna duda quedaba, la descomposición indiscutible del sistema político, social y económico mexicano, donde éste sí logra descender, más que metafóricamente, al infierno de la degradación al ser espectador del ascenso del crimen organizado al nivel de Estado paralelo y compartir el poder (los poderes y sus instituciones), y como todo parece indicar, hasta un sector importante de los medios de comunicación, para cumplir así con todos los requisitos de un Poder como Dios manda, a la altura del mismo Estado que le dió vida y que ahora, al más puro estilo "frankesteniano" se vuelve amenazante en su contra.
Un relato que se torna más breve cuanto más se extrae lo verdaderamente importante, con la palabra clave de "continuará" para crear una expectativa deliberada y novelesca cuando el entrevistador, o mejor dicho el entrevistado, "decidió" dejar otro tanto para mejor ocasión, en la que si autorizará (dijo) el uso de la grabadora y aquel no tenga que atenerse a la calidad de su memoria a la hora de relatar la odisea que vivió; los cuestionamientos, en mi humilde opinión son pobres, de varios temas neurálgicos sobre los que se pudo preguntar, se conformó con lo que "buenamente" el entrevistado quiso soltar, casi sin motivación del entrevistador, o tal vez éste guardó lo que creyó conveniente para un mejor momento, "a como veo doy", como buen jugador en el azar político.
El relato se inicia con timidez, es que una entrevista de esa naturaleza no se hace todos los días, no se usted, pero yo advierto una mal disimulada admiración del periodista hacia el capo, si usted acostumbra a "leer" lo que no está escrito, es decir, entre líneas; habrá advertido que don Julio estaba apabullado por el aura que rodea a un personaje como Zambada, todo lo que éste representa se interpuso a cada momento a la hora de comentar, más que preguntar, como pidiendo disculpas de antemano o con un implícito "no se vaya usted a molestar..."
En contra de mí mismo, tengo que aceptar que en visión de la realidad y el más elemental sentido común, el capo (o mejor dicho el cártel que representa), se lleva de calle al Estado Mexicano, sobre todo cuando afirma que hacer del "descabezamiento" la estrategia principal de esta guerra es el más infantil de los errores, "Los capos están en la mira, aunque ya no son las figuras únicas de otros tiempos", afirma Zambada. ¿Qué son entonces...?, pegunta don Julio, responde Zambada con un ejemplo fantasioso: "Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile, mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia, pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió".
¿Nada, caído el capo...?, agrega don Julio, "El problema del narco envuelve a millones, ¿Cómo dominarlos...? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí", comenta el entrevistado.
A juicio de Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días, problemas generados en años; infiltrado el gobierno "desde abajo", el tiempo hizo su trabajo en el corazón del sistema y la corrupción se arraigó en el país; al Presidente además, lo engañan sus colaboradores, son embusteros y le informan de avances que no se dan en esta guerra perdida, porque el narco está en la sociedad arraigado como la corrupción.
En las guerras tradicionales, las bajas en el bando contrario son de vital importancia en la conquista de la victoria, así parece deducirlo el Gobierno Mexicano a la hora de contarnos sobre el "marcador" del número de muertos que siempre les favorece y es indicador de que "vamos ganando".
Lo más atípico de ésta es que cada bando tiene objetivos diferentes, mire usted si no: Mientras que el gobierno Mexicano (supuestamente) quiere acabar con el crimen organizado en el más guajiro de los sueños (ya sabemos que se conformaría con diezmarlo para por lo menos reducir su influencia perniciosa y conservar en el campo de acción a los que ellos decidan) el crimen organizado no pretende acabar con el Gobierno Mexicano porque no aspira ni le interesa actuar como tal, probablemente esta sea una de las más grandes desventajas de las fuerzas del "orden" mexicanas; el mensaje no puede ser más claro: "Déjeme trabajar y deme golpecitos de vez en cuando (jamás en las partes blandas), para tapar el ojo al macho"; por eso el capo casi suelta una carcajada (esto también lo leí entre líneas) cuando comenta sobre si alguna vez pensaron en asesinar al Presidente de la República, "¿Y para qué...?", respondió, "Jamás se me ocurriría..."; que me perdone Calderón pero ¿Qué daño le harían al Sistema quitándole de en medio...?; y no es que lo subestime, que va, lo que pasa es que "siempre estará alguien en esa silla", más tardará él en levantarse, que el Sistema en poner a otro, el que en forma natural o no lo va a sustituír, "ya anda por ahí", como dijera el capo.
A estas alturas de la entrevista, las palabras del capo cambian de tono, sobre todo cuando asentó: "No objeto la persecución del Gobierno para capturarme, está en su derecho y es su deber...", y el periodista advierte cierta "delicadeza" en el trato después de preguntar ¿Se mataría usted en caso de ser capturado...?, "No se si tenga los arrestos", respondió; y don Julio nos hace notar lo apropiado del lenguaje, "Dijo arrestos, en lugar de la palabra común que cualquiera hubiera utilizado...", comenta no sin admiración. No lo dijo don julio, aclaro, pero lo digo yo, "güevos", "cojones", "pelotas".
La humillación total del bando de los "buenos" (del gobierno, no sea usted mal pensado), es cuando "El Mayo" Zambada se atreve a objetar las tácticas y procedimientos del Ejército Mexicano y a llamarlo "terrorista"; si, leyó usted bien, el crimen organizado se "espanta" de la actuación de las "fuerzas del orden" mexicanas, "después de esto ya solo me falta ver llover pa'rriba, dijo La Chú"; "Rompen puertas y ventanas, penetran en la intimidad de las casas, siembran y esparcen el terror y el resultado es el número de víctimas que crece incesante", dijo.
"En la guerra desatada encuentran inmediata respuesta a sus acometidas", agregó, es decir el enfrentamiento ya pasó de ser motivado por las acciones por naturaleza delictivas del narco, ahora los encuentros son en respuesta a "procedimientos de guerra" por si alguna duda le quedaba, esta es la exacta situación que estamos viviendo.
En medio de este estado de cosas, las declaraciones estúpidas del gobierno se hacen más frecuentes, cuanto más crece su desesperación muchas veces negada pero cada vez más evidente; mientras que el Presidente los llama una "minoría ridícula" y evidencia que esa minoría lo trae de cabeza, el Secretario de Gobernación los invita a "dar la cara y pelear de frente", ignorando que en la naturaleza del acto delictivo está eso precisamente, evitar por todos los medios dar la cara.
No debió ser fácil para el periodista la tarea de entrevistar a "El Mayo" Zambada; no debió ser fácil enfrentar las opciones de, por un lado, desmitificarlo y por otro aportar elementos al mito; me cuesta trabajo creer que ciertas cuestiones importantes las haya pasado por alto, por ejemplo, ¿Cómo no aprovechar la ocasión y preguntarle acerca de su opinión sobre el tema de la legalización de las drogas?, ¿cómo no preguntarle sobre el asunto de las adicciones que es donde el narcotráfico encuentra su fortaleza y supervivencia?, no hablar con Zambada de la intervención estadounidense en la forma de la Iniciativa Mérida, del cártel de Juárez y un larguísimo etcétera, es el mayor de los desperdicios; o tal vez sí hablaron de esto y aun más; entonces la pregunta sería: ¿Qué está callando don Julio?, ¿Lo convierte esto en el vocero de Zambada o, más ampliamente, del crimen organizado?
Es una representación como pocas, en que el comunicador y su medio dan el salto hacia el otro lado y se convierten también en parte de la noticia, el interés no se centra solo en Zambada, su presencia, sus palabras, es también Scherer García, la revista Proceso, todo se aglutina en un suceso extraño, como extraños también son los cuestionamientos, el lugar, la situación en sí...
Sin embargo, la verdadera entrevista, donde habrá más oportunidad de preguntar, donde incluso estará permitida la grabadora, será "otro día, tiene usted mi palabra", según dijo el propio Zambada, inclusive a la pregunta ¿Le gustaría hablar con "El Chapo?, a don Julio le temblaron las piernas; cuando el capo toma la iniciativa, como en casi todo, de posar para una foto, don Julio, periodista al fin, "sintió un calor", así lo escribió, ante la posibilidad más que de perpetuar, evidenciar el suceso, la prueba irrefutable de su odisea.
Más que una entrevista formal, la sensación que todo esto me deja es la de un preámbulo, como que todo quedó pendiente ante la promesa ¿o amenaza? de un futuro encuentro, hasta en el reclamo de que "todos mienten, la prensa miente, su revista proceso miente" y la petición del periodista de "mencione un caso"; el capo se queja de haber leído la crónica de una boda que nunca existió, ¿La del "Chapo"?, pregunta Scherer García; es tal vez, entre todas las mentiras por las que debe estar resentido, la más inofensiva, también en eso se nota que se pospuso el verdadero reclamo para ese "otro día".
"Fue una excepción en la vida del Chapo", justificó, "si él se exhibiera o si yo me exhibiera, ya nos habrían agarrado"; entonces, lo que no me quedó muy claro es si sucedió o no esa boda, si mintió o no la revista Proceso, o si la mentira estuvo en algo relacionado con esa celebración, queda también pendiente.
Se negó a hablar de "Vicentillo", su primogénito, "lo lloro", dijo solamente, sabe además que fue extraditado a Estados Unidos; dijo tener una esposa y cinco mujeres, "hijas del monte" como él, quince nietos y un bisnieto.
¿Alguna vez ha sentido cerca al Ejército?, Cuatro veces, El Chapo más...
¿Qué tan cerca? Arriba, sobre mi cabeza, huí por el monte del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo...A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido, como al Chapo. Para que hoy pudiéramos reunirnos, vine de lejos, en cuanto terminemos, me voy...
¿Teme que lo agarren?, Tengo pánico de que me encierren.
¿Hay en usted espacio para la tranquilidad?, Cargo miedo.
¿Todo el tiempo?, Todo.
¿Lo atraparán finalmente?, En cualquier momento o nunca.
¿Cómo se inició en el narco?, Nomás...
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Perfiles de Frente

Por: Lupe Montaño

Abril 1, 2010


EL "NARCO" ES COMO UN BOLERO EN CASA: FCH

 

"Es como si un día llegas en la noche después de trabajar y le dices a tu esposa: Mi vida, aquí en la cochera dejé entrar a dos muchachos muy simpáticos, van a bolear zapatos, no se van a meter con nadie, me darán un porcentajito de las boleadas, no hay problema".
"Y a los ocho días llegas cansadísimo, te quieres echar un sándwich del refri, y ya ves al cuate abriendo el refri, comiéndose tu sándwich. Híjole, qué le digo. No, mejor no. Ya ves que trae su cuerno de chivo ahí. Al rato te lo encuentras en la tina echando burbujas, en fin, hasta que te los encuentras en tu recámara y vienes a decir: oye, el cuate se está poniendo mi traje y ve tu a saber qué otra cosa. Entonces, la verdad es que no los hubiera dejado entrar".


No, no es un sketch del "Pirrurris" para "La Hora Pico", tampoco es el Chavo del Ocho haciendo de las suyas en casa de "Ñoño", lo que usted acaba de leer mi único lector y que bien podría titularse "Parodia de la descomposición política y social de México", son palabras que nuestro Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, pronunció el 25 de marzo de 2010 en entrevista que sostuvo al término de una comida con empresarios agrupados en la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda y que ha sido publicada por prácticamente toda la prensa nacional, palabras que no pasarían de ser una más de tantas "resbaladas" que el mandatario da cada vez que sus asesores le dejan solo, de no ser porque permiten entrever un trasfondo de profundo desprecio hacia todo lo que huela a clases populares, un conservadurismo feroz y una mentalidad por demás clasista.
Esta idiotez, porque no se le puede llamar de otra manera, no pasaría de ser eso, una idiotez, de no venir de quien viene, de alguien que se supone habla cosas importantes (sobre todo en público y ante la prensa) y siempre con un propósito determinado, ¿Llevaría el Presidente este cuento preparado o se le ocurriría ahí mismo...?; por salud mental colectiva es mejor creer lo segundo y culpar a la improvisación de un argumento por demás sospechoso que, repito, por venir de quien viene, vale la pena analizar.

Si los boleros representan al narco en esta historia, lo que nos está diciendo es que en un principio se tranzó con ellos, vaya novedad, "muy simpáticos los muchachos, los metiste a tu cochera y negociaste un porcentajito" dijo, quiero creer que inocentemente, no se puede ser tan sublimemente torpe; hasta aquí vamos bien, "no se van a meter con nadie", continuó la narración , más bien todavía, tú por tu lado, yo por el mío, ni me estorbas ni te estorbo y si te ví no me acuerdo.
Después las cosas comenzaron a descomponerse, el "refri" y el "sándwich" de Calderón representan tal vez, la infiltración del narco en las instituciones y altas esferas de gobierno y sociedad, pero pasaron ocho días, o sea que la perversión del trato original fué paulatina, tomó tiempo; pero siguieron las transacciones, "el cuerno de chivo" de Calderón representa tal vez, un cambio de actitud en la relación, una ofensiva más violenta e intimidatoria de aquellos "socios".
"La tina de las burbujas" (oh my God) nos acerca un poco más a la actual situación que estamos viviendo, la invasión de la recámara y hasta de tu propia ropa son reflejos de cuando el narco deja de tranzar con el gobierno para convertirse en el gobierno mismo, "y ve tu a saber que más", dijo, dejando todo a la imaginación de sus interlocutores y regalándonos la maliciosa idea en el colmo de la candidez, o sea, cuando encuentras al bolero dándole "bola" a tu mismísima vieja, que es lo único que quedaba en la habitación que no había sido manoseado, según la trama; "la verdad no los hubiera dejado entrar" final no feliz de esta obra literaria, admitiendo lo que ya todos sabemos y por lo que esta situación de país padecemos.
¿Porqué escoger la figura de un bolero para una historia tan pueril?, ¿Porqué no ilustrar este cuento que ni Borges en sus mejores días hubiera escrito, con protagonistas indefinidos, sin la necesidad de especificar en una profesión determinada y molestar con su saña a todo un gremio que, por lo demás, merece todo nuestro respeto?; o por estar con empresarios de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda quiso promover la suya y darnos a saber que él, al igual que casi todos los mexicanos, tiene una residencia con cochera y jacuzzi con burbujas y que ni loco dejaría entrar a un bolero.
"Sin querer queriendo" como diría el representativo Chavo del Ocho que, como pésimo bolero hacía un "desmadre" en los calcetines del profesor Jirafales y que, dicho sea de paso, ayudó con su imágen al "triunfo" de Calderón en 2006, el Presidente ha llevado su declarada "guerra" del crimen organizado contra un gobierno desorganizado al terreno de las habladurías, de los ataques verbales, envalentonado cual ratón vaquero ha dicho que "Va a demostrar que hay un solo Estado y una sola autoridad y que estos señores (los criminales) no son dueños de la plaza", entendiéndose por "plaza" en este caso, todo el territorio nacional; "A través de la persecución y el hostigamiento que tengamos sobre ellos, (...) dejen de extorsionar a la gente, la dejen de secuestrar y dejen de cobrar derecho de piso; que no anden impunes por las carreteras con sus camionetas y ametralladoras", "Que se les atraviese la fuerza pública, y fuerza pública es Policía Federal, Policía Local, Policía Estatal, Ejército, Marina. Que se les atraviese y los hostigue hasta que entiendan que los mexicanos no nos vamos a dejar dominar por una bola de maleantes , que son una ‘ridícula minoría' montada sobre el miedo, la corrupción o la cobardía de muchos durante mucho tiempo, aquí se toparon", sostuvo.
Por lo menos ya sabemos la estrategia: persecución y hostigamiento para que dejen de extorsionar, de secuestrar y cobrar derecho de piso; se les atravesará la Policía Federal, Estatal y Local, Ejército y Marina para que los hostigue hasta que entiendan que no nos vamos a dejar, en otras palabras, la Nación en pleno, con todos sus recursos humanos y materiales al ataque de una "ridícula minoría", como Calderón los llama, "Aquí se toparon", finalizó, henchido y dueño total de la victoria.

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